Presupuestos para clientes: 6 aspectos claves para potenciar tus presupuestos

Vaya de nuevo toca crear un presupuesto para un nuevo cliente…

Buff y… ¿Cómo lo hago? ¿Qué debería tener en cuenta?

¿Debería calcular sólo mi precio hora? O ¿existen otros aspectos a tener en cuenta a la hora de calcular cuánto presupuestar?

Madre mía, cuantas preguntas surgen cuando te planteas crear un presupuesto ¿verdad?

Veamos algunos aspectos que te ayudarán a calcular y potenciar tus presupuestos de una vez por todas.

¡Vamos a ello!

Presupuestos para clientes

Lo que vas a encontrar en este artículo:

Es tedioso. Lo sé.

Lo he vivido en mis carnes multitud de veces, pero lo queramos o no, es necesario. Y tendrás que enfrentarte a ello muchas veces.

¡El presupuesto! (ahora es cuando mojamos la ropa interior 😀)

Bueno, calma.

Intentemos hacer un recorrido por algunos de los aspectos que, a mi modo de ver, me han ayudado siempre a definir mis presupuestos.

No sólo se trata de calcular tu precio hora y multiplicarlo por las horas que creas que te va a llevar.

Lo realmente interesante y potente en este asunto es hacernos una imagen mucho mayor de otros aspectos menos tangibles que cuesta más calcular.

Aspectos relacionados con el Cliente.

Vaya… ¿y este cliente nuevo? Uff ni idea de él…

Pues venga; ¡Llama al detective Colombo!

Es muy interesante investigar y analizar el perfil de nuestro cliente y valorar distintos aspectos relacionados con él:

Tener en cuenta el recorrido a largo plazo del cliente suele ser crucial. No es lo mismo un cliente que, a priori, nos vaya a pedir una maquetación de un flyer publicitario que otro que nos pida un Logo, tarjetas de visita, folios A4, carpetas y si me apuras montar una web para ampliar su alcance online.

No es que le vayamos a dar un trato distinto, por supuesto que no, pero siempre es interesante revisar los precios con alguien que está dispuesto a requerir de tus servicios más de una vez a lo largo del tiempo.

El nivel económico o el volumen de facturación del cliente es otro factor clave.

No es lo mismo un cliente que justo acaba de empezar a montar su negocio y factura 3.000€ al mes que otro ya más avanzado que saca 30.000€ de beneficio.

¿Hay que darle distinto trato? No, nada de eso. Pero el beneficio obtenido por el cliente de nuestro trabajo es mayor por lo tanto no es descabellado pedirle más.

Así que otro aspecto muy relacionado es justo ese; el beneficio que el cliente va a obtener con nuestro trabajo.

¡Adaptate al perfil y a los recursos de cada cliente!

Se trata de ser justo con cada perfil y cada caso. Nada más.

El valor que aportamos al cliente con nuestro trabajo es por tanto clave también.

El emprendedor que empieza logrará menos resultados que otro que, un rediseño de su web le traiga más ingresos justo al mes siguiente, debido a que tiene un flujo de clientes ya rodado.

Por cierto, si te interesa profundizar más en cómo otorgar valor a tu negocio o proyecto te invito a echar un vistazo a esta otra entrada.

El riesgo/responsabilidad del trabajo.

¿Qué riesgo estás dispuesto a asumir? ¿Piensas que todos los proyectos conllevan el mismo riesgo?

Imagina que Adidas te contrata para un rediseño de su Logo.

Bueno, no es tanto ¿no? Es sólo un Logo ¿no? Sí, claro.

Un logo que se va a reproducir en millones de camisetas, carteles, anuncios… etc etc

¿Imaginas la repercusión de un fallo a nivel de diseño en ese Logo?

Sin duda, el precio del trabajo debe ir en relación a la responsabilidad que se asume.

Complejidad del trabajo.

No es lo mismo una One Page, que una Web Corporativa, que un eCommerce… ¿verdad?

No es lo mismo un Logo, que un flyer, que el Branding completo de una Marca… ¿verdad?

Por lo tanto lo lógico es que el trabajo que conlleva, las horas empleadas y el conocimiento aplicado tampoco sea el mismo en cada caso.

¿Entonces?

Tener en cuenta la dificultad del trabajo tanto a nivel de diseño, creatividad, maquetación… se antoja clave para poder definir tu precio final.

Valorar si requiere la creación de contenido o, en el caso de que lo aporte el cliente, si es necesario retocarlo/editarlo, también es importante.

Número de revisiones.

¡Oye! qué te parece si el azul cielo de la primera letra lo cambiamos a un un azul así como más oscuro…

¡Oye oye! es que ahora mejor que un cartel queremos que sea un flyer…

¡Oye oye oye! y mejor que un vídeo en la página de Inicio de la web, ahora pon mejor un texto así explicando lo que hacemos…

¡Basta de revisiones infinitas!

Tener en cuenta el número de revisiones que ofreceremos del trabajo es vital para tu negocio y para tu salud mental.

Debemos pensar que existirán fallos de dos tipo:

  • Algunos serán fallos propios que deberemos corregir
  • Pero otros serán fallos ajenos, es decir que sea el cliente quien decida cambios de última hora en el resultado final.

Por ello debemos definir previamente el número de revisiones finales del proyecto.

¡Ni oye, ni oyo! Leches ya 😀

Trabajo extra.

Y de repente.

Tras varias semanas de trabajo en la web de tu cliente…

¡Bum! La idea feliz.

Es que me lo he pensado mejor y ahora en vez de web corporativa quiero añadir venta de productos también…

¡Alarma roja!

Lo que no esté presupuestado de inicio debe ser facturado aparte como trabajo extra.

Para retoques tenemos las revisiones del punto anterior. Si el cambio es demasiado sustancial o directamente es contenido nuevo debe ser facturado aparte.

Rentabilidad.

Ahora es cuando te paras un instante, respiras profundo y te haces la que quizás sea la pregunta más importante a la hora de calcular un presupuesto:

¿De verdad me merece la pena este proyecto?

Debemos siempre visualizar la rentabilidad y lo que nos aportará la experiencia y

preguntarse si merece la pena abordar el proyecto a todos los niveles anteriores.

Cada profesional tiene una situación vital distinta y cada uno tendrá unas prioridades; personales, familiares y laborales.

Pararte y pensar en tu situación, tus necesidades y prioridades puede ser clave a la hora abordar (o no) un proyecto.

Si te apetece profundizar en herramientas de marketing para potenciar tu alcance y rentabilidad con el cliente te recomiendo esta otra entrada del blog.

Valor real del trabajo.

Valor real.

Dos palabras que se dicen rápido pero que encierran, a veces, un laberinto indescifrable.

Es básico saber determinar el valor real de tu trabajo respecto a todo lo que te he comentado anteriormente.

El cliente debe ser consciente de ese valor real que tiene tu trabajo.

Y está en ti saber transmitirlo y otorgarle la importancia que tiene.

Tu trabajo vale lo que vale.

¿No crees que determinar ese valor puede ser un filtro genial para clientes no deseados?

Conclusiones y opinión personal.

Los presupuestos son algo que no podrás eludir a lo largo de tu recorriedo profesional, así que cuanto antes generes un método para crearlos mejor.

¡Debes mirar al presupuesto a los ojos y decirle quién manda! 😀

A parte de todo lo visto en esta entrada, siempre intento trabajar con margen; siendo sincero con el coste real del trabajo y presupuestar según realmente lo que el trabajo a desempeñar cuesta.

Quizás el especialista e investigador del marketing directo, Siegfried Vögele, pueda prestarnos un poco de su sabiduría:

Un cliente nuevo busca nuevos caminos. Convéncele de que el camino a tu casa es mejor que cualquier otra alternativa.

Siegfried Vögele

¿Qué opinas de todo esto?

¡Que pases un buen día!

Negocios persuasivos e influyentes:

¿Te interesa saber cómo influir y persuadir a tus potenciales clientes?

Esto puede que te interese. Mira.

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